Hace muchos años, la toma en el río Vipos, con su acueducto de medio metro cúbico por segundo, que abastecía de agua potable a la ciudad de Tucumán, no daba para más. Ante este angustioso problema, el gobernador Celestino Gelsi, basado en los estudios sobre la riqueza hídrica de Tucumán, hechos por la empresa Capri -que para su mejor aprovechamiento en riego, agua potable y generación de energía hidroeléctrica recomendaba hacer diques en los Ríos de Tucumán-, más los estudios adicionales hechos por el equipo de profesionales de Agua y Energía eléctrica, hizo el dique en eEl Cadillal, paso previo para que, sin perjudicar a nadie, se hiciera la toma, la planta potabilizadora y el acueducto de 4 m³ por segundo. Asimismo, para el adelanto y el progreso de Vipos, la empresa Capri recomendó también hacer diques en el río Vipos y el río Ñorco. Pasaron los años y como el agua se la llevaba el acueducto, por falta de agua el carenciado Vipos no crecía. Entonces el ingeniero Moscoski sintió la necesidad de poner fin a tanta desolación y penar de Vipos y proyectó un dique aguas arriba de la toma del acueducto, pero hasta ahora el dique no se hizo. Antes, para justificar sus depredaciones y saqueos, los romanos decían que la necesidad carece de leyes; pero ahora, en cumplimiento de la ley, se ha hecho una audiencia, paso previo a la ejecución de una toma en el río Vipos, con captación superficial y subterránea para alimentar un acueducto de 1,2 m³ por segundo y si a la vez no se desguaza en la actual acueducto, se dispondrá de un poder de succión de 1,7 m³ por segundo; porque para el Enhosa y compañía es de necesidad el sacrificio de Vipos en beneficio de Tapia, Los Nogales, Villa Obrera de Tafí Viejo, Lomas de Tafí, Cebil Redondo y San José en Yerba Buena, Villa Carmela y ciudad de Tucumán. En esta protocolar audiencia, los temores, clamor y objeciones de los agricultores y vecinos de Vipos fueron respondidos por el jefe del Ente Nacional de Obras Hídricas Norte Grande, quien criticó el pobre sistema de riego que usan y desechó los temores con palabras. Pero mejor que las palabras son los hechos (“res no verba”, decían los romanos) y también es de necesidad que al mismo tiempo que se ejecuta y termina la obra proyectada, se ejecute y termine aguas arriba de la toma del nuevo acueducto, una toma de acueducto específica para Vipos de 1 m³ por segundo. Ínterin, desde ahora en adelante, conviene que un poco más abajo de la actual toma del acueducto se midan los caudales del río Vipos en julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y demás meses. Y como pintan las cosas, en estos 24 meses, los vecinos de Vipos, por lo que pudiera ocurrir, deben instalar atrapanieblas, cuya técnica tan generosamente ofreció la embajada de Israel, y ya probados en zonas desérticas. Por otra parte, en los próximos 24 meses, para mermar en algo la demanda de agua a Vipos, es de necesidad urgente que se haga una toma con depurador de contacto y acueducto en El Taficillo; otra en la Quebrada Grande y Don Córdoba (justo arriba de Nueva Esperanza), una nueva toma con depurador y un acueducto para mayor caudal en El Nogalar, y lo mismo en Las Cañitas, cuya toma supo dar agua a los Talleres y a la Villa Obrera. Lo mismo en el río Caínzo: dos tomas nuevas, una para Tafí Viejo y otra para Villa Carmela; y para esta villa nuevas tomas y acueductos en los arroyos Cedro, Víboras, El Naranjal; en el río de Las Piedras, además de la toma que sirve a Yerba Buena, otra más abajo que la anterior, para la población que crece en Villa Carmela, San José y Cebil Redondo. Y como la permitida enorme extracción de áridos ha provocado una enorme rfetroexcavación que ha destruido las tomas y acueductos en Anta Yacu, Las Cañas y en Las Conchas, hay que rehacer la toma de Doña Hortensia y de Puerta del Cielo (durante mucho tiempo la toma y el depurador en Doña Hortensia supo dar agua a la cisterna de la Loma de Imbaud que abastecía al Corte). Además hay que hacer una toma en El Impaciente para unirlo a la toma del Frontino (obra del ingeniero Rabsium). Por otra parte, como en el municipio de Yerba Buena se ha permitido que en el piedemonte y su zona de infiltración de acuíferos se instalen barrios residenciales (con la hechura de Las Yungas se ha perdido la vertiente del Monte de los Naranjos, cuya toma desde 1912 abastecía a Yerba Buena y Marcos Paz, la que se perdió luego de la privatización de la Dipos), con la pérdida de siete vertientes y la probable contaminación de la vertiente del Cuchiyaco en La Rinconada y el histórico manantial de Marlopa. Cabe también decir que después de la ida de los franceses en la provisión de agua potable para la provincia ha intervenido el Enhosa, cuyos resultados están a la vista. Ahora cabe preguntar: ¿hay otra solución que permita hacer un acueducto sin a la vez someter al suplicio de la sed al carenciado de agua pueblo mártir de Vipos? La respuesta es: sí las hay, previo un estudio hecho por gente capaz. Y aquí van algunas: hacer dos diques, uno en el río Vipos y otro en el Ñorco, y así se tendrá agua potable, más agua para riego y generación hidroeléctrica; lo que lo convertirá en una floreciente villa, con crecimiento de su población. Otra solución: una toma y un acueducto aguas arriba del espejo de agua del dique Celestino Gelsi. Otra: en Tafí Viejo, ejecución de nuevas tomas, con más capacidad. Otra: en Yerba Buena y en su zona de infiltración acuífera, un riguroso programa de descontaminación y recuperación de las perdidas vertientes, más la toma de Cañas y otras. Cuando ya se daba por un hecho la construcción del dique Potrero de las Tablas, el ingeniero Domián proyecto hacer aguas abajo del proyectado dique una toma y un acueducto para dar agua potable a Yerba Buena y quizás a Tucumán. Pero como aguas arriba ese dique que no se hizo hay agua y de la buena, conviene hacer una doble toma, una en el río Anfama y otra en la junta del Anfama con el Garabatal, y bajar desde allí con un acueducto a pendiente constante, de unos 2 m³ por segundo, o para un mejor aprovechamiento en la época de lluvias, de unos 4 m³ por segundo; pero dejando al mismo tiempo libres, francos -para que Lules los aproveche para riego y otros usos- el río San Javier, el río Potrero de las Tablas y otros de la margen derecha. No niego que en el caso de este acueducto a pendiente constante y de las tomas, son necesarios para su estudio, proyecto y ejecución profesionales hidráulicos de la talla de Rabsium, Domián, Molteni, Schoclis y Moscoski, pero para resolver este problema Tucumán cuenta con los profesionales de cuatro universidades. Una posibilidad: estas obras pueden ser hechas por administración, para así, de paso, hacer escuela y ganar experiencia.
Juan Carlos Rosario Medina
Lucas A. Córdoba 285
San Miguel de Tucumán